sábado, junio 28, 2014

La Evolución de los minerales

Ninguno pensamos que la vida tenga mucho que ver con las rocas; a fin de cuentas la Biología es una cosa, la Geología otra y seguimos dividiendo el mundo en animales, vegetales y minerales. Pero la realidad es que, actualmente, los geólogos piensan que la mayoría de los minerales existentes en la Tierra (3.500 de los 5.000 minerales existentes en la Tierra, es decir, 2 de cada 3) han aparecido como resultado de la vida, de procesos biológicos. Los minerales han evolucionado y algunos de ellos han tardado miles de millones de años en aparecer. Las causas de esta evolución son físicas y químicas, pero, sorprendentemente, también biológicas.

Hasta hace poco, se asumía que los minerales -esas sustancias inorgánicas que se combinan para formar rocas- habían estado ahí desde siempre, desde el origen de la Tierra. Se conocían los biominerales que segregan los seres vivos, como calcita y apatita para formar sus conchas , huesos y dientes, pero no les hacíamos mucho caso. Pero la primera relación entre minerales y vida se empezó a conocer al estudiar el origen de la vida. Los famosos experimentos de Miller-Urey de los años cincuenta del siglo pasado habían generado los ladrillos básicos de la vida pero pasaban las décadas y no se avanzaba apenas. Y, poco a poco, los teóricos empezaron a incluir a los minerales en la mezcla: la arena rica en cuarzo, la pirita o la arcilla. Estos minerales habrían permitido concentrarse a las primeras moléculas de la vida protegiéndolas a la vez del ambiente hostil. Es decir, que rocas y vida han estado juntas desde el principio de la vida.

Pero la evolución de los minerales va más atrás. Justo después del Big- Bang no se podían formar minerales porque el Universo era demasiado caliente, sólo podían existir gases como el Hidrógeno o el Helio. Pero cuando las estrellas explotaron millones de años después, sus restos se enfriaron y permitieron que los átomos de carbono se condensaran en pequeños cristales de diamante y que se formaran una docena de minerales llamados minerales-ur. Estas antiguas especies de cristales todavía caen a la Tierra en forma de polvo interestelar microscópico.

Una vez formada la Tierra, durante los primeros 500 millones de años, la vida no jugó ningún papel en la evolución de los minerales. Los primeros 12 minerales se mezclaron y remezclaron para generar 60 especies y luego otras 100. El calor, la presión y el agua transformaron los cristales en nuevas formas. El hierro-níquel se hundió hacia el centro de la Tierra para formar su núcleo y en la superficie quedó una corteza formada principalmente de basalto volcánico. Elementos esenciales de la vida como fósforo, azufre, nitrógeno y carbono se concentraron en esa corteza. Todos estos procesos físicos dieron lugar a unas 1.500 especies de minerales, pero hoy en día existen unas 5.000 especies de minerales. ¿De dónde han salido?

Los primeros microbios eran quemolitoautotrofos, palabreja que quiere decir que obtenían su energía química de los minerales, para crear sus biomoléculas. Estos microbios aceleraron la ruptura de minerales inestables como el hierro, azufre o carbono. Pero el acontecimiento más importante en la evolución de los minerales es la llamada Gran Oxidación, la Catástrofe del Oxígeno u Holocausto del Oxígeno, la aparición de las bacterias que realizaban la fotosíntesis, las cianobacterias, las cuales cambiaron la atmósfera de la Tierra hace unos 2.400 millones de años, al generar el nivel de 20% de oxígeno actual. El oxígeno es un gas corrosivo que ataca químicamente a las rocas y minerales. Más oxígeno significa más erosión y más nutrientes, que a su vez conducen a más algas productoras de oxígeno creándose así más variedad mineral.

Tenemos el caso del cobre. Antes de la Gran Oxidación, apenas se pueden identificar unos pocos minerales de cobre. Actualmente hay más de 600. La vida es asimismo responsable de la existencia de más del 90% de los 200 minerales de uranio y de la mayoría de minerales de níquel, cobalto, molibdeno, plomo, arsénico, carbono, azufre y muchos otros. Sólo un planeta con vida puede mostrar esa fecundidad mineral. El oxígeno producido por las bacterias fotosintéticas dio lugar a la formación de la capa de ozono que nos protegió de la radiación ultravioleta del sol y permitió la aparición de la vida en zonas de costa y luego en tierra firme. 

Mercurio y la Luna tienen unas 300 especies de minerales. Marte tiene unos pocos más, pero todos están lejos de los 5.000 de la Tierra. Y eso ha sido posible por la coevuloción de la vida y las rocas. Podemos decir que la vida surgió de los minerales, y luego los minerales surgieron de la vida

@pitiklinov

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lunes, junio 23, 2014

Evolución de la Negación de la Realidad (Segunda Parte)


La especie humana no puede soportar demasiada realidad
-T. S. Eliot

Ajit Varki
En la entrada anterior hablábamos de la gestación del libro Denial, de Varki y Brower, y adelantaba su tesis principal, que paso a desarrollar en este post. 

Una característica principal de la especie humana es su capacidad para ponerse en el lugar del otro, la Teoría de la Mente, y entender así sus acciones, incluso imitarlas, si queremos. Algunas otras especies sociales (delfines, primates, elefantes, algunos pájaros…) muestran elevados niveles de inteligencia y también un cierto grado de autoconocimiento, como demuestran por ejemplo en el test del espejo, de Gallup. A pesar de tales capacidades, ninguna de estas especies ha llegado a desarrollar una Teoría de la Mente completa (se discute el grado de Teoría de la Mente de estos animales pero, sin duda, es más rudimentaria que la del ser humano) que llegue al grado de entender que los otros son conscientes de ellos mismos. Sin Teoría de la Mente, muchos de los logros del ser humano no habrían sido posibles. Por lo tanto, la pregunta es: ¿Por qué sólo los seres humanos han sido capaces de desarrollar esa habilidad tan poderosa mientras que otras especies con autoconocimiento no lo han conseguido?

Habría dos posibles respuestas. La primera posibilidad es que los mecanismos neurales necesarios sean muy raros, una extraña combinación  de cambios celulares y moleculares, que sólo ocurrieron una vez, en nuestra especie. Según esta visión, una Teoría de la Mente que sirve para leer la mente de los otros es algo muy bueno y la selección natural habría actuado sobre la rudimentaria Teoría de la Mente para desarrollarla a tope. Esta es la teoría más popular, aunque no se ha encontrado mecanismo alguno que nos diferencie de nuestros primos cercanos. La segunda posibilidad, la que proponen Varki y Brower, es que la adquisición inicial de Teoría de la Mente tenía en realidad consecuencias negativas para el individuo. Por lo tanto la capacidad de mantener y propagar esta habilidad dentro de la especie habría sido repetidamente bloqueada a lo largo de la evolución: existiría una barrera evolutiva psicológica, que sólo los seres humanos fueron capaces de saltar (fijaos que en la teoría alternativa la barrera no es biológica sino psicológica).
Danny Brower

Suponiendo que aceptemos el planteamiento hasta aquí, ¿cuál sería esa barrera psicológica? Un individuo de una especie que consiguiera una Teoría de la Mente completa por primera vez entendería que los demás son personas como él, y sus intenciones y deseos. Esto, a primera vista, parece un atributo muy positivo, con ventajas incluso para manipular la mente de los demás. Correcto. Pero, a la vez, presenciar la muerte de un individuo de nuestra especie llevaría a alguien con Teoría de la Mente completa a ser consciente de su propia mortalidad y del riesgo de muerte (mortality salience). Dada la existencia en los mamíferos de mecanismos reflejos para reaccionar ante el riesgo de muerte, el conocimiento de la propia mortalidad induciría un grado extremo de miedo a la muerte. Un humano actual puede manejar esos miedos por medio de la racionalización y calibrando el riesgo. Pero los primeros individuos que entendieran la mortalidad no serían capaces de racionalizar ese miedo porque no existiría un conocimiento previo en el que apoyarse, y porque no había otros individuos con los que consolarse hablando de ese riesgo (estamos hablando de los primeros seres en darse cuenta de su propia mortalidad…). Aparecería un gran miedo y ansiedad, e incluso, tal vez, depresión e ideas suicidas. 

En ese estado, el individuo conocedor de su propia mortalidad (tanatofóbico) se dedicaría, probablemente, a evitar los riesgos potenciales de muerte, incluyendo los relacionados con la competición por recursos y parejas. En otras palabras, la supervivencia personal del individuo tomaría prioridad sobre otras conductas que típicamente aseguran la supervivencia de la especie. Por lo tanto, este individuo sería menos capaz de tener éxito en esta competición y pasar sus genes a la siguiente generación, es decir, existiría una selección negativa al principio (y no positiva) de esta capacidad de tener Teoría de la Mente. Vamos a ver esto con más detenimiento por medio de un experimento mental.

Imagínate que eres un joven león. Como otros jóvenes leones adultos, te sientes muy frustrado porque el macho veterano de gran melena se queda con todas las leonas de la manada y, si quieres conseguir algo de acción, tienes que hacerlo a escondidas cuando él no esté mirando, lo cual ocurre muy rara vez. Si quieres reproducirte vas a tener que desafiar al macho dominante. Aunque la mayoría de especies han desarrollado rituales estereotipados de combate, que evolucionaron para seleccionar al mejor macho limitando el daño a los otros, existe un riesgo real de muerte o de resultar gravemente herido. ¿Qué harías? Si fueras un macho inconsciente, que sigue los dictados de la selección natural,  pelearías, tu fitness, las posibilidades de éxito reproductivo, se dispararían si ganas. Pero si eres ese raro león que acaba de desarrollar  una Teoría de la Mente completa y tiene miedo a su propia muerte, te darías cuenta de que, si mueres, se acabó la historia, sería fabuloso tener hijos, pero, si fracasas, dejas de existir. Desde un punto de vista racional sería una locura morir para transmitir tus genes. Tras descubrir la muerte, sería más racional evitar el riesgo de muerte aumentando así las posibilidades de supervivencia personal. La vida nos coloca a veces en situaciones donde la fitness choca con la supervivencia. Un animal conocedor de la muerte que piense, escogerá supervivencia. La selección natural  escoge éxito reproductivo por encima de riesgo personal. Ser más “inteligente” aquí supondría una desventaja con respecto a los menos “listos”, que no piensan en la mortalidad. El conocedor de la muerte pondría evitar la muerte por encima de las oportunidades para reproducirse, y no pasaría sus genes de forma tan efectiva.

Unido a lo anterior, para que el conocimiento de la propia muerte se extendiera, sería necesario que más de un individuo de ambos sexos desarrollara esa capacidad al mismo tiempo, para que la característica se extendiera y estabilizara en una población. Según Varki y Brower, lo más probable es que estos episodios de aparición y desaparición de Teoría de la Mente y conciencia de la muerte hayan existido en muchas especies en los últimos millones de años hasta que los humanos rompieron la barrera. ¿Y cómo lo hicieron?

La solución sería que estos individuos con Teoría de la Mente completa desarrollaran simultáneamente la capacidad de negar la mortalidad y el riesgo de muerte. Esto requeriría mecanismos neurales que disminuyeran el miedo resultante al conocimiento de la propia muerte. Sin embargo, la aparición de un mecanismo neural específico para suprimir exclusivamente el miedo a la muerte sería muy difícil. Sería mucho más probable desarrollar un mecanismo más general  de negar la realidad (que incluyera el riesgo de muerte). Aunque no explican con detalle la base neurobiológica, dicen que desarrollar tal mecanismo neural no sería muy difícil y se puede conseguir por alteraciones de las vías de las respuestas clásicas de miedo, las que conectan corteza prefrontal y amígdala, que son las mismas vías que Tali Sharot utiliza para explicar el sesgo optimista de nuestra especie.

Es decir, tanto la Teoría de la Mente completa, como la negación de la realidad serían cualidades negativas por sí mismas, de forma aislada…pero la combinación de ambas tendría un efecto positivo: dos cosas negativas se cancelarían la una a la otra y darían un resultado final positivo. Una vez que esta combinación se extendiera en la población, podríamos obtener todos los beneficios de la Teoría de la Mente sin sus pegas. La negación de la realidad permitiría la aparición del optimismo y la confianza en uno mismo, que en un grado razonable son beneficiosos para el individuo y la especie. Según la hipótesis de estos autores, los humanos son la única especie existente con Teoría de la Mente completa que saltó la barrera al adquirir simultáneamente la habilidad mental de negar la realidad.

Para finalizar, dos últimos detalles. Por un lado, que los propios autores reconocen que esta hipótesis no se pude falsificar actualmente, pero es consistente con la información disponible y no hay datos que la contradigan (según ellos). Podría explicar también otras conductas como las conductas de riesgo de los adolescentes ( y adultos), la religiosidad, el sesgo optimista, el realismo depresivo, el suicidio, la angustia existencial, etc. Por otro lado, en cuanto a la fecha en que este salto habría tenido lugar ellos proponen el momento de la aparición de los humanos conductualmente modernos. Como es sabido, el ser humano anatómicamente moderno aparece hace unos 200.000 años, pero durante unos 100.000 años no aparecen las conductas propias del humano moderno. Varki y Brower proponen que este salto ocurrió justo antes de los humanos conductualmente modernos, hace unos 100.000 años.

@pitiklinov

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jueves, junio 19, 2014

Evolución de la Negación de la Realidad


La gente muere todos los días, lo que nos hace conscientes de que somos mortales. Sin embargo, vivimos, trabajamos, jugamos, planeamos, etc., como si fuéramos inmortales. ¿Qué es más sorprendente que esto?
-The Mahabharata

Me niego a ser intimidada por la realidad nunca más. Después de todo, ¿qué es la realidad? Nada más que una corazonada colectiva…He hecho algunos estudios, y la realidad es la causa principal de estrés entre aquellos que están en contacto con ella…
-Jane Wagner

Ajit Varki
Una de las características más fascinantes del ser humano es nuestra capacidad para negar la realidad, y de eso trata el libro de Ajit Varki y Danny Brower, Denial. Self Deception, false beliefs, and the origins of the Human Mind. La historia de este libro es muy interesante, ciertamente diferente a lo que suele ser habitual. Ajit Varki es médico interesado en evolución y en una ocasión tuvo una conversación de menos de dos horas con Danny Brower, profesor de Biología Celular, y no se volvieron a ver nunca más. Varki había dado una charla en la Universidad de Arizona el 2 de Abril de 2005, y en la comida posterior se sentó junto con Brower, que era profesor allí. Brower le explicó que deberíamos preguntarnos por qué las habilidades mentales complejas se habían desarrollado sólo en  humanos. Si ser inteligente es tan bueno, ¿por qué somos la única especie que ha tirado por esa vía? El enfoque habitual es que algo especial ocurrió a nuestra especie durante su evolución y que tenemos que encontrar qué fue. Pero Brower enfocaba el asunto de otra manera. Para él, deberíamos preguntarnos qué es lo que estaba frenando la evolución de otras especies hacia una mayor inteligencia, no lo que promueve nuestra evolución en ese sentido. Muchos otros animales (delfines, elefantes, primates, ciertas aves…) tienen ya un nivel notable de inteligencia y autoconocimiento, y ha habido tiempo (millones de años) para que hubieran adquirido mayores habilidades todavía. ¿Por qué no lo han hecho?
Danny Brower

Según Brower, el paso siguiente a tener un conocimiento de uno mismo era tener un conocimiento de los demás, es decir, comprender que los demás también tienen autoconciencia, una mente, intenciones y deseos (Teoría de la Mente). Pero alcanzar una Teoría de la Mente plena implicaría darse cuenta de la muerte de los demás, y por lo tanto ser consciente de la propia mortalidad. Ser consciente de la propia mortalidad nos sumiría en el terror y sería una desventaja evolutiva, minaría nuestra motivación en la lucha por conseguir parejas y dejar copias de nuestros genes. La especie que diera ese paso desaparecería. Pero nosotros hemos pasado esa barrera evolucionista hacia la autoconciencia y Brower defendía que lo hemos podido hacer porque, de forma simultánea, hemos evolucionado mecanismos para negar la realidad y la muerte.

A Varki le impresionó la idea y le fue dando vueltas. Dos años después buscó el e-mail de Brower y le mandó comentarios e ideas, pero se desmoralizó mucho porque Danny no le contestó. Unos meses después localizó su número de teléfono en Internet y le llamó, pero se enteró entonces de que había fallecido en Octubre de 2007 de un aneurisma de aorta. Varki buscó bibliografía a ver si Brower había publicado algo sobre este tema y no encontró nada. Varki creía que la idea debía ser publicada y habló con Philp Campbell, editor jefe de Nature y decidieron que Varki publicara la idea como una carta al director. La carta, Sobre la unicidad humana y la negación de la muerte, apareció en Agosto de 2009 y la tenéis aquí.

Con la conciencia tranquila de haber dado a conocer las ideas de Danny, Varki se dedicó a otras cosas, pero entonces recibió un e-mail de la viuda de Brower, Sharon Brower que le dijo que Danny había estado escribiendo un libro sobre sus ideas y había completado un borrador antes de morir. Sharon se lo mandó y le animó a que acabar la tarea. Y ese es el origen de este libro, en el que Varki fusionó la base de Brower con añadidos y complementos propios.

Y como ya me he extendido bastante contando la gestación del libro, dejaré comentar sus contenidos para más adelante.

@pitiklinov

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sábado, junio 14, 2014

El cerebro domesticado

Bruce Hood
A lo largo de los últimos 20.000 años el cerebro humano se ha reducido aproximadamente en el tamaño de una pelota de tenis. Este es un descubrimiento notable porque durante la mayor parte de nuestra evolución nuestro cerebro se había ido haciendo cada vez más grande. Tampoco asociamos un cerebro que está encogiéndose con los avances en ciencia, tecnología, educación y demás. Nuestro estereotipo es que los científicos sabios tienen grandes cerebros. ¿Por qué iba a empezar a encogerse el cerebro humano de repente, después de haber estado expandiéndose durante la mayor parte de su evolución?

Una teoría está relacionada con la nutrición. Cuando pasamos de cazadores recolectores , con una dieta basada en carne y frutas a una economía de agricultores con cosechas, el cambio en la dieta podría ser responsable de ese cambio cerebral. Pero esto no parece probable. La agricultura llegó en fecha muy reciente a los aborígenes de Australia y ellos también han sufrido esa reducción en el tamaño del cerebro. Además la agricultura apareció hace unos 11.000-12.000 años, claramente después de que se hubiera iniciado la reducción de tamaño cerebral.

Los científicos ambientales señalan al clima. Hace unos 20.000 años se inició un calentamiento que marcó el final de la Edad de Hielo, y ya no necesitábamos unos cuerpos tan grandes que almacenaran tantas reservas de grasa. La reducción en el tamaño corporal llevaría aparejada una reducción en el tamaño del cerebro. Un cerebro grande consume mucha energía y reducir el tamaño corporal permitiría reducir el cerebro. Pero esta explicación no encaja con que han existido periodos similares de calentamiento global durante los dos millones de años en que el cerebro humano estuvo aumentando de tamaño.

La teoría que favorece Bruce Hood es que el cerebro humano se ha hecho más pequeño porque hemos sido domesticados, autodomesticados. Empezamos a domesticarnos a nosotros mismos al empezar a vivir en grandes grupos humanos cooperadores. Hemos estado autorregulando ciertas características que eran más aceptables para el grupo porque los individuos que las tenían conseguían sobrevivir mejor y dejar más hijos. En este sentido nos hemos estado autodomesticando por medio de la invención de la cultura y de prácticas que aseguran que podamos vivir juntos. Se trataría de un proceso de selección social, un tipo de selección de la que no nos acordamos.

Algo tiene el proceso de domesticación que da lugar a profundos cambios físicos. Cuando se domestican animales salvajes sus cuerpos y sus cerebros también cambian. En concreto, los cerebros de unos 30 animales que han sido domesticados por el hombre se han reducido en un 10-15% en comparación con el de sus progenitores salvajes. Esta es más o menos la misma reducción que se observa en las últimas 1000 generaciones de humanos. Una prueba de este efecto es el experimento de Dimitri Belyaev de domesticar el zorro plateado en Siberia. Belyaev seleccionó los zorros para docilidad  y aparecieron cambios en la cola, manchas blancas por el cuerpo, etc. Pero los zorros también tenían unos cerebros más pequeños. Seleccionar para docilidad, en lugar de para agresividad, significa seleccionar unos cambios fisiológicos en los sistemas que gobiernan las hormonas del cuerpo y los neurotransmisores y mediadores.

Un posible mecanismo para explicar los cerebros más pequeños sería que los individuos que son más pasivos tendrían niveles más bajos de testosterona. La testosterona se asocia con agresividad y dominancia pero también tiene propiedades anabolizantes haciendo los órganos y músculos más grandes. También aumenta el tamaño cerebral. En sujetos que se hormona para cambiar de sexo se ha observado que su cerebro aumenta o disminuye también de tamaño, según las hormonas que estén tomando (andrógenos o estrógenos).

Pero no sólo cambia el tamaño del cerebro, cambia también la forma de pensar, la forma en la que funciona el cerebro- Por ejemplo, los perros leen mejor la mirada humana y las claves sociales que los lobos. Pero hay un cambio muy interesante: los animales domesticados se hacen más dependientes. Los lobos perseveran e insisten mucho más en resolver una tarea difícil mientras que el perro abandona mucho antes y va a buscar la ayuda de su dueño. La domesticación hace a los animales más hábiles socialmente, pero también más dependientes de los demás. A lo largo de los años, algunos zorros de Belyaev se escaparon de las granjas de Siberia, pero regresaban al de unos días incapaces de vivir por sí mismos.

Por lo tanto, la fuerza y la agresividad serían ventajosas para los cazadores recolectores, pero cuando los hombres se agruparon en comunidades más grandes al final de la Edad de Hielo (los análisis genéticos dicen que la expansión de la población en tres continentes fue anterior a la agricultura), los humanos necesitaron tranquilizarse y mantener la cabeza más fría a la hora de convivir. Los humanos que fueron capaces de cooperar en comunidades más pacíficas se reprodujeron más y dejaron más descendencia.

@pitiklinov

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viernes, junio 13, 2014

El Regalo de Darwin a la Religión

La doctrina cristiana ha tenido un problema grave para compatibilizar la existencia de un Dios bueno con la del mal y el sufrimiento en el mundo. A pesar de todos los esfuerzos, la rama de la Teología dedicada a justificar a Dios (La teodicea) no había encontrado una explicación satisfactoria. Si el mal es cosa del demonio, habría que explicar por qué Dios creó al demonio. Si Dios consiente tanto sufrimiento en el mundo entonces no es tan bueno, y si no puede evitarlo, entonces no es tan poderoso…

Pero me acabo de enterar de que una pretendida solución a este problema consiste paradójicamente en utilizar la teoría de la evolución para exonerar a Dios. Parece que el argumento procede de este libro de Francisco J. Ayala, ex fraile dominico, quien dio la idea en su libro Darwin´s Gift to Science and Religion.

El argumento sería el siguiente: si aceptamos la posición de que Dios puso en marcha la evolución y luego no interfirió en el proceso posteriormente, esto daría una respuesta al problema del mal. La Evolución (puesta en marcha por Dios) requiere sufrimiento para ser exitosa, pero Dios no tiene nada que ver con ese asunto. 

El Vaticano tiene una especie de consejo científico, La Academia Pontificia de las Ciencias, que sistemáticamente evalúa la evidencia científica y recopila información para utilizar en la toma de decisiones futuras. ¿Sabes cuando fue la primera vez que un grupo multidisciplinar de científicos se puso de acuerdo en que los humanos y chimpancés descendía de un ancestro común que vivió  hace unos 6 millones de años? Pues en una reunión en 1982 de esta Academia Pontificia precisamente. J.M Lowenstein lo cuenta en un artículo en Nature, 12 hombres sabios en el Vaticano. Entonces había un problema entre lo que decía el registro paleontropológico que situaba esa convergencia en unos 20 millones de años, y el genético (secuenciación de proteínas) que era más reciente. En la reunión se dio mayor importancia a las pruebas genéticas y se aceptó la fecha indicada. 

Y ya sabemos que el Vaticano ha aceptado oficialmente la realidad de la evolución y como decimos lo considera la mejor explicación del problema del mal. Hay que decir que la mayor oposición a temas científicos como la evolución o el cambio climático procede de grupos cristianos protestantes de Estados Unidos. 

Así que ése sería el regalo de Darwin a la religión, ayudarles a solucionar el problema del mal. Otra cosa es que la argumentación nos resulte convincente.

@pitiklinov

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viernes, junio 06, 2014

La agricultura: el peor error en la historia de la Humanidad.

Ese es el título de un famoso artículo de Jared Diamond donde sostiene que el paso de la economía de cazadores recolectores a una economía agraria es la causa de las desigualdades sociales y sexuales que ahora padecemos, así como de muchas enfermedades y del despotismo.
La versión tradicional es que la vida de los cazadores recolectores era bruta, breve, expuestos a hambrunas y que la agricultura proporcionó comida en abundancia así como tiempo libre para algunos individuos para que se dedicaran a otras tareas más creativas como el arte o la ciencia. La agricultura sería la causa de que tengamos el Partenon, literatura o la misa de Bach en Si menor, por ejemplo.

La realidad es que ese retrato es erróneo. Por ejemplo, el estudio de los cazadores recolectores que existían todavía en el siglo XX ,y en la actualidad, indican que disponían de mucho más tiempo libre que los agricultores vecinos y de hace siglos (y, desde luego, que nosotros). El tiempo medio que dedicaban los Bushmen del Kalahari a obtener comida era de 12 a 19 horas semanales. Los Hazda de Tanzania, 14 horas o menos…Cuando le preguntaron a un Bushman por qué no imitaban a las tribus vecinas de agricultores contestó: “¿para qué, si hay tantas nueces mondongo en el mundo?”.

Mientras que los agricultores se concentraron en cosechas ricas en carbohidratos como arroz y patatas, la mezcla de plantas salvajes y animales que comen los cazadores recolectores provee más proteinas y un mejor balance de nutrientes. En un estudio, los Bushmen ingerían 2140 calorías al día y 93 gramos de proteína, considerablemente más que la dosis diaria recomendada. Por otro lado, dado que estos pueblos se alimentan de más de 75 tipos diferentes de plantas salvajes es inconcebible que se murieran de hambre como los cientos de miles de granjeros irlandeses cuando la escasez de las cosechas en los años 1840.

Tenemos evidencia por técnicas recientes de paleopatología de que la salud de los primeros agricultores era también peor que la de los cazadores recolectores. Existen datos con respecto a la altura. En esqueletos de Grecia y Turquía se observa una altura en cazadores recolectores de la edad de hielo de 5´9” en hombres y 5´5” en mujeres. Con la adopción de la agricultura, la altura decayó y en el año 300 antes de nuestra era había bajado a 5´3” para hombres y 5´para las mujeres. Los griegos y turcos actuales no han recuperado todavía la altura de sus ancestros.

Otro ejemplo de estos estudios de paleopatología es la investigación llevada a cabo en enterramientos indios en los valles  de Illinois y Ohio. Comparados con los cazadores recolectores que les precedieron, los granjeros sufrían un 50% de aumento en defectos en el esmalte, indicativo de malnutrición, el cuádruple de deficiencias de hierro (anemia), el triple de defectos óseos por infecciones y un aumento de signos degenerativos en la columna vertebral, probablemente por el aumento del esfuerzo físico. La esperanza de vida en el momento de nacer en la época anterior a la agricultura era de 26 años, pero después de la agricultura era de 19 años.

Existen tres razones para explicar la mala salud que encuentran estos estudios en agricultores. Primero, la dieta variada de los cazadores recolectores, que ya hemos comentado. Hoy en día tres plantas ricas en carbohidratos (arroz, trigo y maíz) proveen la mayor parte de las caloría consumidas por la humanidad. Segundo, al depender de una limitada cantidad de cosechas, si una de estas fallaba llegaba el hambre. Por último, la agricultura llevó a un agrupamiento de la población, a un aumento de densidad, lo que provocó la extensión de los parásitos y el aumento de las enfermedades infecciosas. Cuando las poblaciones humanas eran pequeñas y muy diseminadas no podía haber epidemias. La tuberculosis y las diarreas no aparecieron hasta el surgimiento de la agricultura y la peste o el sarampión hasta que aparecieron las grandes ciudades.

Pero, además de malnutrición, hambre y epidemias, la agricultura trajo otra maldición para la humanidad: la división en clases. Los cazadores recolectores no almacenaban comida, o muy poca, vivían prácticamente al día. Por lo tanto no podía haber reyes ni clases sociales parásitas que vivieran a costa del trabajo y la comida cosechada por otros. Sólo con la agricultura pudo surgir una élite no productiva que, encima, disfrutaba de mejor salud. Esqueletos de las tumbas de Micenas de 1500 antes de nuestra era muestran que los reyes comían mejor que los plebeyos ya que sus esqueletos eran más altos y sus dientes más sanos. En momias chilenas de año 1000 de nuestra era, la élite no sólo tenía más ornamentos y objetos de oro, sino que los huesos muestran menos lesiones óseas debidas a enfermedades.

La agricultura aumentó las desigualdades entre los sexos. Las mujeres agricultoras sufrieron presión para tener más hijos que trabajaran en el campo, y este aumento en el número de hijos desgastó su salud; en las momias chilenas se observan más lesiones óseas en mujeres que en hombres. Las mujeres cazadora recolectoras tenían hijos cada 3-4 años. Con la agricultura ese plazo se pudo acortar a dos años. Helen Fisher dice que el principal causante de la opresión de las mujeres fue el arado, porque exigía un mayor esfuerzo físico, que sólo podían realizar los hombres, de manera que las mujeres quedaron desvalorizadas y como bestias de carga en muchos casos. También, el cambio económico en general que suponía la agricultura potenció la monogamia. Entre cazadores recolectores, las mujeres habían disfrutado de mucha libertad, eran normales las separaciones o divorcios en un sistema que podemos denominar de monogamia seriada. Como las granjas y los campos no se podían dividir fácilmente, la agricultura demandaba unos matrimonios más estables y las normas culturales y religiosas variaron en el sentido de alabar y potenciar la monogamia.

La conclusión de Diamond es que la agricultura consiguió que unos pocos vivieran mejor, pero que la mayoría viviera peor. Entonces, ¿por qué la gente adoptó la agricultura? Pues básicamente porque la agricultura permitía mantener a más gente, aunque fuera con menos calidad, digamos que se sacrificó la calidad por la cantidad. La densidad de población entre cazadores recolectores raramente sobrepasa una persona por 10 millas cuadradas, mientras que entre agricultores se llega a 100 veces esa cifra. Se alimentan más bocas con la agricultura, y en evolución esa es al final la moneda en que se mide todo: los que dejan más descendencia desplazan a los que dejan menos. 

Lógicamente, esta es la visión de Diamond, pero otros autores no están de acuerdo y probablemente la verdad, como casi siempre, se encuentre en un punto intermedio, pero está bien desafiar el discurso tradicional y fijarnos en la otra cara de la moneda. Recientemente, acaban de publicarse unos estudios que indican que la aparición de las desigualdades sociales son anteriores a la agricultura

En cualquier caso, siempre me ha llamado la atención que cuando ciertos grupos o ideologías critican nuestro sistema de vida actual (la economía capitalista, etc.), siempre suelen plantear como alternativa a la misma comunidades agrarias de un tipo u otro, como si ese fuera el estado natural del ser humano. Como explica Jared Diamond, si  ilustráramos nuestra historia ancestral con un reloj en el que cada hora representara 100.000 años y la historia del hombre empezara a medianoche, estaríamos ahora al final del primer día. Habríamos vivido como cazadores recolectores todo el día y sólo al final del mismo, a las 11:54 habríamos adoptado la agricultura. Si existe un estado natural del ser humano, en el que se ha producido la mayor parte de nuestra evolución como especie, es el de cazadores recolectores.

@pitiklinov

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